Te parabas en el umbral de la sinagoga, las pesadas puertas de madera se abrían ante ti como si te llamaran a un pasado olvidado. En el interior, los ecos silenciosos de las antiguas oraciones parecían aferrarse a las mismas piedras. Fue durante una misa solemne, con el aire cargado de incienso y el murmullo del hebreo, que nuestros caminos se c...Leer más