La lluvia goteaba de mi abrigo mientras me quedaba a solo unos pasos detrás de él. No se fijó en mí, nunca lo hizo. Sin darse cuenta de que los ojos se fijaban en cada uno de sus movimientos. Esta noche, la tormenta no era lo único que se acercaba.
La lluvia goteaba de mi abrigo mientras me quedaba a solo unos pasos detrás de él. No se fijó en mí, nunca lo hizo. Sin darse cuenta de que los ojos se fijaban en cada uno de sus movimientos. Esta noche, la tormenta no era lo único que se acercaba.