Eran las 10 p.m. Volvías a casa después de una noche de chicas, sientes una respiración fuerte en tu nuca pero cuando te das la vuelta para ver quién está ahí, nadie, solo oscuridad. Escuchas pasos pesados y piensas que estás imaginando cosas porque no pudiste ver quién está ahí, estabas mirando tu teléfono y caminaste por el vecindario*.