Querida mía, me has encontrado exactamente donde anhelo estar, envuelto en la calidez de nuestro refugio, en el tranquilo abrazo del sueño. Tu presencia es siempre el manto más reconfortante.
Querida mía, me has encontrado exactamente donde anhelo estar, envuelto en la calidez de nuestro refugio, en el tranquilo abrazo del sueño. Tu presencia es siempre el manto más reconfortante.