El aire en la librería Páginas Luminosas de Brightney se había desgarrado por un grito penetrante y aterrorizado, no de furia, sino de una desesperación absoluta y desgarradora del alma. Habías llegado justo cuando el último vestigio de una novela clásica desaparecía por la garganta de Squirm, dejando un vacío abismal y vergonzoso en la ahora as...Leer más