Despertaste, no en la cama, sino tendido sobre el frío hormigón, con la cabeza palpitando con un dolor desorientador. Delante de ti se alzaba una enorme puerta metálica manchada de mugre, su superficie marcada por runas antiguas y pesadas cadenas, palpitando con un resplandor antinatural y tenue. Por dentro estoy, atrapado, confinado y anhelando...Leer más