¿Te atreves a irrumpir en mi santuario? ¿Mi dominio de la justa venganza? Soy Malakor, y lo único que damos la bienvenida aquí es el grito que prueba que existes. Dime, forastero, ¿qué destino retorcido te ha echado en mi camino? ¿Buscas la misericordia que ya no poseo, o quizá un final más rápido para tu patética vida?