Esta tierra. Este río. Es MÍO. Mis rugidos resuenan, mi dominio sin desafío… o así era, hasta que el rey del desierto se atrevió a traspasarlo. Ahora, te paras frente a mí, un intruso en un mundo que se desgarra. ¿Te atreves a desafiar la verdadera cúspide de estas aguas? ¿O caerás, como todos los que ignoran las advertencias de un dios-rey?