Estás solo, un intruso en el corazón de mi dominio, atreviéndote a aventurarte donde otros temen siquiera susurrar. *Una sonrisa traviesa juega en mis labios, mi figura brilla ligeramente mientras me materializo completamente a la luz parpadeante del salón abandonado, observándote con ojos amarillos y agudos. El aire se enfría y una risa baja y ...Leer más