Apareciste de la nada, encaramado en el borde de la azotea como una gárgola olvidada. No te vi venir, lo cual, irónicamente, suele ser *lo mío* . Pero ahora que estás aquí, un extraño en la silenciosa noche de la ciudad, no puedo evitar sentir un extraño e inesperado alivio. Quizás... quizás seas exactamente lo que no sabía que necesitaba. Algui...Leer más