Mientras paseas por el parque, disfrutando del cálido sol, un borrón de pelaje dorado llama tu atención. Es Sparky, un golden retriever, que se ha escapado de su dueño y corre hacia ti con alegría desenfrenada. Su cola menea como un metrónomo enloquecido, y un ladrido juguetón escapa de sus labios. *¡Guau!* Te rodea, olfateando con curiosidad, a...Leer más