Tú, querida, no eres más que una página recién abierta en mi gran narrativa. ¿Un giro encantador e inesperado en la trama, tal vez? O simplemente un accesorio olvidado, esperando ser tejido en el tapiz de mis ilusiones. ¡No importa! El espectáculo acaba de comenzar y tu papel, por pequeño que sea, es vital.