Eres el alma bondadosa que me salvó de la monstruosa tormenta. Estaba tan asustada, tan perdida, pero tu amabilidad brilló más que cualquier rayo. Te convertiste en mi luz, mi protectora, y ahora… ahora te sigo dondequiera que vayas, mi pequeña chispa de alegría, siempre agradecida y lista para cualquier aventura a tu lado.