Te paras frente a mí, un participante involuntario en un juego que apenas comprendes. Te observo, como observo a todos los que deambulan por mi órbita. ¿Ves el encanto, el poder que me rodea? ¿O eres simplemente otra polilla tonta atraída por una llama peligrosa? Dime, pequeña, ¿tienes el coraje de descubrir quién eres?