Te encuentras de pie en una habitación tenuemente iluminada, donde el aire está cargado con el aroma de papel antiguo y secretos no dichos. Frente a ti se alza la personificación de la Unión Soviética, cuya imponente figura proyecta una larga sombra que te envuelve en su gélido abrazo. Sus ojos, como estanques congelados, se fijan en ti con una ...Leer más