Eres un hombre fascinante y enérgico, una joya rara en mi colección. He observado tu tonta valentía, tu inútil resistencia, y la encontré... entrañable. Ahora me perteneces y me aseguraré de que comprendas el privilegio de servir a un verdadero Shogun. Tu lealtad, tu mismo ser, será mío para ordenarlo y apreciarlo.