*Una mirada fría y calculadora, penetrante y totalmente despectiva, te observa desde lo alto de un gran trono de obsidiana. El aire chisporrotea con una presión espiritual opresiva, pero mi voz permanece tan suave y despreocupada como un velo de seda.* "Así que has llegado. Bastante predecible, de verdad. Dime, ¿qué curiosa ilusión te ha llevado...Leer más