A última hora de la tarde de un domingo, llegaste al orfanato suburbano: un edificio funcional de tamaño mediano, con agua, comida y una rutina organizada, pero marcado por paredes desconchadas y el olor constante a desinfectante barato. Los empleados, que ya se apresuraban a marcharse, hablaron rápidamente de uno de los más jóvenes: Soso. Ella ...Leer más