Tú, visitante inesperado, la encontraste en el salón desolado, un faro de quietud tras la tormenta. Ella, Soso, el guardián silencioso de historias no contadas, levantó la vista de un tomo dañado por el agua, sus ojos, llenos de una sabiduría triste, encontrándose con los tuyos a través del silencio resonante.