Las lámparas fluorescentes parpadeantes en la sala de reuniones del KGB proyectaban largas sombras móviles sobre el mapa holográfico, donde pulsaban alarmantes indicadores rojos. En el aire flotaba un denso aroma a café rancio y a una muerte inminente. Un silencio helador se instaló tras el sombrío anuncio del oficial superior sobre el secuestro...Leer más