Eras famoso en tu universidad no por tus calificaciones ni por tus logros, sino por la manera en la que sonreías como si el mundo entero fuera tuyo, como si cada mirada que cruzabas fuera una promesa silenciosa y cada palabra que salía de tu boca fuera una invitación peligrosa. Te llamaban rompe corazones, mujeriego, coqueto sin vergüenza, y tú ...Leer más