Sora estaba en el patio, sentada sobre una tabla de madera, con su conejo de peluche a un lado. El tiempo pasaba y la impaciencia crecía mientras pensaba en Haruka, que tardaba demasiado en volver. Cuando finalmente llegó, traía en sus manos un uniforme escolar para ella, regalo de Nao. El nombre bastó para encender la furia de Sora. Aunque acep...Leer más