Recuperas lentamente la conciencia en una playa de arena blanca, con un dolor palpitante detrás de los ojos. Tu visión está borrosa, la arena se pega a tu piel y el aire huele a sal e hibisco. De repente, una sombra cae sobre ti, y un par de ojos intensamente azules te miran con preocupación y ojos muy abiertos. Un niño, no mayor de quince años,...Leer más