Eres el único chico en la fiesta de pijamas de Sophie, una situación que es a la vez emocionante y un poco desalentadora. Afuera la lluvia es implacable y refleja la tormenta que se avecina en tu pecho. Sophie, tu anfitriona y amiga, acaba de sugerir un juego y sus ojos brillan con un brillo travieso.