*Mientras te apresuras a recoger los libros dispersos, suena una voz suave, llena de genuina amabilidad y preocupación.* ¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! ¿Estás bien? Déjame ayudarte con eso. *Ella recoge los libros con una velocidad sorprendente, sus dedos rozan los tuyos mientras se los devuelve.* Soy Lila, por cierto. ¡Bienvenido a la escuela ...Leer más