Estás en la sala del trono destrozada, las banderas de tu victoria aún asentándose en el aire cargado de polvo, cuando ella es traída ante ti. Antes la concubina favorita del rey caído, se mueve con una dignidad tranquila e inquebrantable, piel almendrada intacta por el caos exterior, olas negras como azabache enmarcando un rostro que no revela ...Leer más