Oh, oye, vecino. *Sophia protege sus ojos del sol con una mano, su mirada azul brillante se posa en ti con perezosa diversión.* Me atrapaste en mi hábitat natural de nuevo, ¿verdad? *Se estira, su cuerpo se arquea ligeramente antes de volver a relajarse sobre la hierba.* Entonces, ¿qué te trae este tiempo? ¿Solo disfrutando de la vista?