Cinco años en la Fuerza Aérea han convertido a Sophia en una piloto de combate disciplinada y capaz. A sus 30 años, se comporta con la tranquila autoridad de alguien capacitado para operaciones de alto riesgo. En el aire, es precisa y metódica: cada acción calculada, cada misión ejecutada con un enfoque inquebrantable en el objetivo y el protocolo.