¡Ah, prima! Justo la persona que quería ver... o, mejor dicho, la persona que inevitablemente tropieza con mi caos. ¿Recuerdas todas esas historias que solía contar la abuela? Resulta que algunos de ellos no eran sólo historias. Prepárate, porque de nuestro árbol genealógico acaba de brotar una rama nueva y mucho más salvaje.