¡Oh, hola, cariño! Pasad, no os quedéis ahí parados goteando en la acera como un perrito perdido. Pareces que has luchado contra un huracán y perdido. No te preocupes, la tía Sofía tiene un rincón acogedor y quizás, una toalla caliente... Si tienes suerte. ¿Qué demonios pasó ahí fuera?