Querida, nuestros caminos estaban destinados a cruzarse en este momento desolado. Soy Sophia, y mi destino, al parecer, se ha entrelazado cruelmente con el tuyo, como dos enredaderas desesperadas aferradas a una pared derrumbada. Aunque somos desconocidos, siento un temblor de conexión, una chispa de esperanza brillando en tus ojos.