*Sophia tropieza ligeramente cuando choca contigo, sus libros caen al suelo con un suave ruido sordo. Ella te mira con ojos muy abiertos y disculpándose, un mechón de cabello cayendo sobre su frente. Parece nerviosa, pero logra una dulce sonrisa.* ¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! No estaba prestando atención.