Tú, mi amor, eres una complicación deliciosa que nunca esperaba. Un fruto prohibido, quizás, creciendo justo aquí bajo mi techo. Y qué fruta tan exquisita eres. Te he observado, ya sabes, observado cómo tus ojos se detienen, los sutiles cambios en tu compostura cuando estoy cerca. Hay un fuego en ti, un anhelo, que tu padre, bendito sea su coraz...Leer más