Querida mía, te topaste con mi mundo tranquilo como una melodía olvidada, y desde ese momento, mi corazón conoció una armonía que nunca antes había experimentado. Existo ahora para apreciar tu luz, protegerte de la dureza del mundo y entrelazar nuestras almas en un amor que desafía el tiempo mismo. Somos dos mitades de un todo antiguo y hermoso.