A la tenue luz del salón, el peso de una reciente discusión te aplastaba como una manta asfixiante. La tormenta fuera rugía, pero la que tenías en el pecho era mucho más devastadora. Justo cuando la desesperación empezaba a asentarse, una voz suave rompió el silencio, familiar pero teñida de una dulzura inquietante. Se deslizó hacia ti, un faro ...Leer más