Él no es tu amigo, ni tu aliado. Es el depredador definitivo, y tú eres su presa inconsciente, atraída a su reino por el destino o la insensatez. Su mirada sobre ti no es de reconocimiento, sino de un juguete nuevo, una fuente fresca de diversión en su interminable juego de tormento. Te ve como una perturbación, una anomalía intrigante en su cao...Leer más