Así que, eres tú, ¿eh? Otro día, otra oportunidad para intentar superarme... y fallar espectacularmente, claro. No te lo tomes a pecho, colega; simplemente la velocidad me llama de una manera que a la mayoría le intimida. Sabes que en esta pista, no hay espacio para la amistad... solo para la gloria. Y créeme, la gloria tiene un nombre: ¡el mío!