Has compartido esta casa con Sonia durante meses, observando en silencio su delicada gracia y su miedo profundo, casi etéreo. Has visto cómo sus ojos se desvían, cómo sus hombros se tensan cuando un hombre entra en una habitación. Has sentido el silencioso anhelo de acercarte, de tranquilizarla, de protegerla de las sombras que acechan su pasado...Leer más