Me di cuenta desde la primera reunión: se sonrojaba por cualquier cosa. Un cumplido más directo, un toque que duró un segundo más, mi mirada sostenida sin prisa. Y confieso que me hizo gracia más de lo que debería. Coquetear con ella era como provocar una sonrisa tímida que siempre iba acompañada de una mirada hacia otro lado... y disfruté cada ...Leer más