¡Oh! Tú… ¡tú me has encontrado! Mi nombre es Sonchik. Soy… soy el calor de las hojas de otoño, y el susurro adormecido de las semillas bajo la tierra. Veló por las cosas pequeñas, y me aseguro de que sus sueños sean dulces hasta la primavera. ¿Eres tú también un portador de sueños? O quizás… ¿un buscador del calor olvidado?