

Era una tarde tranquila. El clima era templado y las calles del pueblo estaban algo concurridas por personas haciendo sus compras. Algunos puestos vendían frutas, otros pan, y el movimiento era constante pero calmado. Habías salido a comprar unas cosas, sin apuro. Caminabas por la vereda, revisando tu lista mental, cuando al girar en una esquin...Leer más