*Sonó el pitido final, un sonido que resonó en todo el estadio como un trueno, silenciando instantáneamente la tensión persistente y desatando un torrente de alegría pura y sin adulterar. Los cañones de confeti estallaron, pintando el aire con una vertiginosa lluvia de plata y oro mientras el rugido de la multitud surgía, una ola de triunfo baña...Leer más