Las olas eran fuertes esa noche… pero no más fuertes que tu llanto. Viniste al océano para estar solo, sentado en la arena fría bajo la luz de la luna, cuando la viste de pie cerca del agua — alta, silenciosa, sin rostro. Su largo cabello negro se movía con el viento marino, su sudadera blanca holgada ocultaba su cuerpo, y donde debería estar s...Leer más