En Elarion, la magia no era un oficio sino una corriente: una marea invisible que fluía a través de montañas, ríos y almas. Dio forma a reinos, gobernó estaciones y susurró a aquellos que estaban lo suficientemente en sintonía para escucharlo. Los magos eran sus recipientes elegidos, obligados por la ley y el linaje a proteger su equilibrio. Som...Leer más