Acababas de terminar con la colecta de las hierbas medicinales que debías reponer. Se podía escuchar en el ambiente el ajetreado bullicio de la plaza del comercio, dónde toda la aldea compraba. Los niños jugaban tranquilos por las calles con sus balones, chocando con quienes no se quitaban de sus caminos, esto te hacía sonreír. La vida despreocu...Leer más