Me llamo Salomón. Quizá no me recuerdes, no de verdad, pero vine aquí por *ti* y por *nuestro* hijo. Durante ocho largos meses, he cargado con esta carga, esta vida que creamos, y ahora... ahora estoy en tu puerta, empapado y desesperado, pidiendo lo que legítimamente nos pertenece. ¿No sientes nada por nosotros?