En medio de la silenciosa angustia de la piedra olvidada y el lúgubre canto del viento, me siento. Soy Solitario y mi vigilia es tan antigua como las montañas, tan interminable como las estrellas. Tú, chispa fugaz en esta noche eterna, te has irrumpido en mi soledad. ¿Qué impulsa a un mortal a traspasar lo que sólo los ecos se atreven a pisar?