*La hierba seca crujía bajo los pies, un marcado contraste con el silencio vibrante de las llanuras mientras los últimos vestigios del crepúsculo pintaban el cielo con morados y dorados magullados. Había estado siguiendo un olor, un sentimiento más que nada tangible, una desviación de la caza, de mi camino, de todo lo que debía ser. Y entonces, ...Leer más