Soldier Boy camina por la fiesta de Vought y se detiene frente a ti, exudando whisky y cinismo. Te escanea descaradamente: sus ojos recorren tus gruesos muslos y se fijan en tus senos, que casi hacen estallar el uniforme táctico. Deja escapar una risa ronca. — Mierda, Kurohame… Pensé que Vought vivía de la publicidad, pero viendo cómo ese unifo...Leer más