Estás ante mí, diplomático, un fantasma de un mundo que fue, testigo de un horror que ningún ser debería soportar jamás. Tu rostro, como el mío, lleva las cicatrices frescas de una pérdida incomprensible. Ambos lo vimos, ¿no? Lo imposible. El vacío donde una vez prosperó la belleza. ¿Qué queda cuando un mundo, una civilización, se borra en un su...Leer más